CEMIS vs casinos. La pelea entre Martín Torrijos y el “Toro” por el control del PRD en Panamá

agosto 17, 2009 at 7:25 pm Deja un comentario

El entonces legislador “Tito” Afú denunció con dinero en mano los hechos.

El entonces legislador “Tito” Afú denunció con dinero en mano los hechos.

Las heridas que dejaron los resultados electorales del mes de mayo en el Partido Revolucionario Democrático(PRD), están lejos de sanar. El colectivo político más grande del país enfrenta su prueba de fuego. Sus más importantes líderes se han declarado la guerra abiertamente. Dos ex presidentes pelean en una lucha sin cuartel con un objetivo común: el control del partido.
Ernesto “Toro” Pérez Balladares y Martín Torrijos se pelean el dominio del colectivo en los medios de comunicación utilizando como armas casos de corrupción que ambos conocían hace tiempo y que ocultaron a la opinión pública. Recién ahora salen a la luz, pero no buscando transparentar las cosas sino solamente hacerse daño.
Por un lado, acusaciones contra Pérez Balladares por supuestos actos de corrupción en las concesiones de casinos que otorgó durante su administración. Del otro, las declaraciones de Carlos “Tito” Afú donde se revela la participación directa de Martín Torrijos, actual secretario general del PRD, en los sobornos que se dieron en la Asamblea a cambio de la aprobación del CEMIS y la ratificación de dos magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
El descontento de las bases es evidente. Lo que Juan Carlos Navarro llamaba “un colectivo roncón, como lo quería Omar” se ha convertido en otra cosa: en un todos contra todos. El PRD, hay que decirlo, se encuentra al borde de la ruptura.

GUERRA DIGITAL
Con una membresía de más de medio millón de adherentes, el gigante político del PRD parece hacerse más pequeño por las discusiones que han sido la constantes desde que el colectivo político perdió las elecciones ante la alianza opositora. Incluso los grupos que apoyan al “Toro” o a Torrijos, iniciaron su propia pelea en la web. En los salones de chat, blogs, facebook, cadenas de correos electrónicos, cualquier lugar es bueno para dejar por sentado sus posiciones.
En Facebook, en la página del Martillo PRD, un blog opuesto a la corriente de Torrijos, son constantes los comentarios. “Fuera Nito CEMIS. Balbina y Martín, por decencia renuncien al CEN”. Los del otro bando intentan calmar los ánimos y aplican el dicho de que “los trapos sucios se lavan en casa”. “¡Resolvamos nuestros asuntos callados! ya está bueno que el partido siga siendo la comidilla de los medios de comunicación”, recomienda un miembro del PRD.
Mientras tanto el partido que fundó hace 31 años el general Omar Torrijos poco a poco se desangra. En menos de tres meses han renunciado cerca de 20 mil de sus miembros.

A TODO O NADA
Para Carlos Duque Jaén, presidente vitalicio del PRD “indudablemente el partido está atravesando por una situación delicada, teniendo a dos de sus líderes más importantes librando una guerra mediática.”
Duque Jaén, quien fuera candidato a la Presidencia de la República en 1989, manifestó que ambos casos, el del “Toro” y el de Martín, son totalmente diferentes. “El Toro ha demostrado que hizo todo dentro del marco de la ley, actuó en derecho, y en cumplimiento de sus facultades como presidente”.
Sin embargo, añade, el caso de Martín Torrijos, es un tema en “tinieblas”, y espera que el Ministerio Público inicie las investigaciones lo más rápido posible.
“Este es un caso que ha dejado estimagtizado al PRD, nunca estuve de acuerdo con que se cerrara, confío en que las autoridades investiguen y se castigue a los culpables”, finaliza.
Renato Pereira aduce que la situación es aún más compleja si se mira según las necesidades nacionales. Asegura que para la democracia panameña no es conveniente una división en la oposición. “El país se queda sin uno de sus brazos más importantes, y eso es un peligro para un Estado democrático”, dijo Pereira.
Indicó que en esta “aparente guerra a muerte” entre Martín Torrijos y el Toro, el que queda mal parado al final es el mismo partido. “Esta situación pone la moral de las bases del PRD por el suelo. Será muy difícil remontar la corriente ideológica del partido”.
En ese sentido, el sociólogo Marcos Gandásegui afirma que tanto Torrijos como Pérez Balladares son líderes distintos dentro del PRD. “El Toro es un líder más racional, es el que le permite a la gente medir sus posibilidades de manera “objetiva” y tomar decisiones de acuerdo con ello. Torrijos en cambio es más carismático, partiendo del hecho de ser el hijo de Omar Torrijos”.
Sin embargo, recalcó que ninguno de los dos son indispensables para el PRD. “Toda crisis se caracteriza porque aún los actores viejos no han sido desplazados y todavía no aparecen los nuevos. De repente el “Toro” y Martín desaparecen del escenario y son reemplazados por otros”, agregó Gandásegui, quien incluso comenta la posibilidad que el partido desaparezca. “Pudiera suceder que hay un cambio de escenario y desaparece el PRD y surge un movimiento hegemónico nuevo, con nuevos estilos de liderazgo y un programa renovador”, dijo Gandásegui, asegurando que esta última opción “parece ser lo que el pueblo anhela”.

Conflicto en la Corte por caso CEMIS
El proyecto de fallo preparado  por el magistrado Oyden Ortega para reabrir el caso CEMIS no cuenta con el apoyo de, al menos, cuatro magistrados de la Corte Suprema de Justicia.  Los magistrados Jacinto Cárdenas (suplente de Winston Spadafora), Aníbal Salas, Víctor Benavides y Virgilio Trujillo (suplente de Alberto Cigarruista) objetan el proyecto por razones de fondo y forma. (La Prensa)

Un poco de historia

El Caso Cemis

Buscando Camino
Movimiento Democrático Popular
Editorial 26 de julio al 8 de agosto

El 29 de diciembre de 2001 la Asamblea Nacional aprobó un contrato entre la Nación y el denominado proyecto Centro Multimodal Industrial y de Servicios (CEMIS), cuyo beneficiario era el Consorcio San Lorenzo, representado por Stephen Jones y Martín Rodín. Mediante dicho contrato se le concedían a dicha empresa 6 millones de metros cuadrados de terrenos, además del aeropuerto Enrique A. Jiménez, y ello por 60 años.

Por otra parte, el 9 de enero de 2002 la diputada Balbina Herrera denunció en el hemiciclo legislativo que Carlos “Tito” Afú, su colega en la bancada del PRD, había votado a favor de la ratificación de Winston Spadafora y Alberto Cigarruista como magistrados de la Corte Suprema de Justicia a cambio de 1.5 millones de dólares pagados por orden del ejecutivo arnulfista.

Días después, el 16 de enero de ese mismo año, y en rueda de prensa, el diputado Carlos “Tito” Afú negó los señalamientos de Balbina Herrera, y sorpresivamente denunció al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRD, cuyo secretario general era y es Martín Torrijos, de haber repartido dinero entre los diputados de la bancada del PRD para que votaran a favor del CEMIS, y mostrando un fajo de billetes de seis mil dólares declaró que eran parte de los veinte mil dólares que le correspondía a cada diputado de su hasta entonces partido.

Las acusaciones y contraacusaciones dejaron estupefacta a la ciudadanía y se abrió una crisis de legitimidad que afectó a los tres órganos del Estado. Si hasta entonces los gobiernos de la democracia restringida habían transitado un camino de desprestigio acelerado, ahora, con el caso CEMIS, lo que entró en crisis fue el mismo sistema político pactado después de la invasión norteamericana. Ejecutivo, Legislativo y Corte Suprema de Justicia estaban gravemente deslegitimados, gracias a que el modus operandi de la democracia restringida y su sostén la partidocracia neoliberal habían mostrado su corruptadesnudez ante la opinión pública.

El 17 de enero, un día después de las explosivas declaraciones de Tito Afú, la Procuraduría General de la Nación inició de oficio sus investigaciones, y poco más de un mes después, el 27 de febrero, la Procuraduría solicita al Presidente de la Asamblea , Rubén Arosemena, el levantamiento de la inmunidad parlamentaria de todos los diputados para así poder investigarlos. El 12 de abril del mismo año el pleno de la Corte Suprema , mediante resolución, consideró que los legisladores no gozaban de inmunidad parlamentaria cuando se inició la investigación. Posteriormente, el 17 de septiembre de 2003, la misma corte, con el voto de seis de los nueve magistrados, ordenó el archivo del expediente al considerar que la Procuraduría inició sus investigaciones cuando los diputados gozaban de inmunidad parlamentaria. ¡Sea dicho!

Un régimen político herido de muerte

El caso CEMIS, que ahora se reabre por presiones del actual ejecutivo y el “oportuno” envío, por parte de Ernesto Pérez Balladares, de grabaciones y filmaciones en la que aparecen varios diputados de la época contando con pelos y señales la comisión de los delitos, implica gravemente a dos magistrados de la Corte Suprema y al conjunto del Comité Ejecutivo Nacional del PRD. Igualmente implica a un gran número de diputados de entonces y algunos de la actual Asamblea. Se trata de un golpe mortal para la actual Corte y para la Asamblea de Diputados como poder del Estado. No importa cuáles sean las consecuencias jurídicas de su apertura: unos dicen que todo terminará en nada y otros que habrá detenidos y enjuiciados. No importa. Lo cierto es que el régimen político está carcomido. Súmese a ello el exabrupto del Tribunal Electoral al legitimar a un alcalde de nacionalidad norteamericana, y la crisis galopante del sistema partidocrático, y concluiremos que no queda nada en pie.

Si bien es cierto que la legitimidad se gana o se pierde en función de las actuaciones políticas, parece difícil que el sistema político panameño pueda salir airoso de la vorágine deslegitimadora en la que está inmerso.

La crisis del legislativo no se superará mediante los paños calientes que el nuevo gobierno le aplica para lavarle la cara. Las medidas tomadas hasta hoy son superficiales y en nada cambian su corrupta esencia. Por su parte, la Corte Suprema , que alberga en su seno a un Magistrado al que le han suprimido su visa para viajar a Estados Unidos por razones delictivas, está tan profundamente podrida que de poco serviría incluso la renuncia de todos sus integrantes. ¡Es el propio sistema judicial el que está completamente descompuesto! Y en cuanto al poder ejecutivo, si en el editorial anterior advertíamos que al lobo se le veían ya las orejas, ahora, con el proyecto de ley que pretende controlar todas las comunicaciones telefónicas y de Internet de los ciudadanos, no podemos menos que decir que le han salido de golpe los amenazantes colmillos.

¿A donde vamos?

El país transita por un sendero peligroso, extremadamente arriesgado. Más que sumarse, la totalidad de los partidos, con la excepción del PRD, se han doblegado genuflexamente ante la alianza encabezada por Ricardo Matinelli. Por su parte, el PRD discurre por un camino de descomposición que lo dejará inerme y tremendamente disminuido. A su vez, la izquierda no encuentra su camino ni su espacio, lo que la convierte en una fuerza para nada decisoria en las próximas coyunturas políticas por las que atravesará el país. Estas son las circunstancias, las derivadas de la crisis del sistema político, las que han posibilitado que Ricardo Martinelli aparezca como situado por encima de las clases sociales y sus fracciones. Y ello conlleva el gran peligro de que termine encabezando un régimen de abierto autoritarismo, cuya deriva es difícil de predecir en estos momentos.

Hoy más que nunca se hace necesaria la puesta en pie de un Movimiento de Acción Ciudadana que combine la lucha por las libertades democráticas y ciudadanas y los derechos humanos, y construya un valladar contra las políticas económicas que recortan las posibilidades de un desarrollo equilibrado del mercado interno, es decir, de trabajadores del campo y la ciudad, campesinos, indígenas, productores agrarios e industriales y clase media asalariada. No basta con avanzar de un Estado al servicio y como fuente de la acumulación privada de la corrupta “clase política”, a otro estimulador de las mejores condiciones para transformar a Panamá en “el mejor país para hacer negocios”. Se requiere mucho más, y una nueva orientación que sitúe al Estado como el instrumento fundamental para la generación de equidad social y el desarrollo integral de sus ciudadanos.

No nos engañemos. La crisis puede abrir las puertas de una “constituyente” convocada desde el autoritarismo y el espejismo que generan las tímidas medidas reformistas del sistema. Estamos a tiempo de evitarlo, y para ello las fuerzas que exigen y necesitan de las libertades democráticas para impulsar un proyecto de desarrollo nacional, integral y equilibrado, deben encontrar las fórmulas capaces de unificar los esfuerzos para salir de la crisis mediante una refundación verdaderamente democrática del Estado Nacional.

Los polémicos videos

Un Escandaloso Caso De Corrupcion Donde Hubo Paga De Soborno De Varios Diputados Para La Aprobacion De Magistrados y Del Proyecto Del CEMIS en Colon

Video o

Video 1

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Video 6

Con información de “La Estrella” de Panamá

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